Parador de Vielha.

Parador de Vielha.

#Peñafiel, #Valladolid. Un imponente castillo vigila, desde lo alto de un cerro, los tesoros de esta villa medieval enclavada en plena Ribera del Duero. El olor a vid y a lechazo al horno de leña es el compañero de viaje perfecto para recorrer las calles de su casco histórico, desde donde nunca perdemos de vista su impresionante castillo, convertido en Museo Provincial del Vino. Cuenta con más de 200 metros de murallas que están en muy buen estado de conservación.

#Peñafiel, #Valladolid. Un imponente castillo vigila, desde lo alto de un cerro, los tesoros de esta villa medieval enclavada en plena Ribera del Duero. El olor a vid y a lechazo al horno de leña es el compañero de viaje perfecto para recorrer las calles de su casco histórico, desde donde nunca perdemos de vista su impresionante castillo, convertido en Museo Provincial del Vino. Cuenta con más de 200 metros de murallas que están en muy buen estado de conservación.

Viña Tondonia. Uno de los elementos más característicos de la bodega es el TxoriToki (casita de pájaros, en euskera). Esta peculiar construcción data de finales del siglo XIX y cumplía una función residencial a la vez que servía de mirador. Se ha convertido en todo un símbolo, impreso incluso en las etiquetas de las botellas que ahora se distribuyen por todo el mundo.

Viña Tondonia. Uno de los elementos más característicos de la bodega es el TxoriToki (casita de pájaros, en euskera). Esta peculiar construcción data de finales del siglo XIX y cumplía una función residencial a la vez que servía de mirador. Se ha convertido en todo un símbolo, impreso incluso en las etiquetas de las botellas que ahora se distribuyen por todo el mundo.

Sólo por comer en el restaurante MB (dirigido por Martín Berasategui) y en el japonés Abama Kabuki, ya merece la pena coger un avión y plantarse en este resort de golf del suroeste de Tenerife. Pero si encima podemos pagar los 10.000 euros que cuesta cada día la Suite Imperial, ya estamos tardando. Situada en lo más alto de la roja ciudadela que preside el complejo, esta suite de 950 metros cuadrados (casi, casi, como una piscina olímpica) tiene dos habitaciones equipadas con todo lujo de…

Sólo por comer en el restaurante MB (dirigido por Martín Berasategui) y en el japonés Abama Kabuki, ya merece la pena coger un avión y plantarse en este resort de golf del suroeste de Tenerife. Pero si encima podemos pagar los 10.000 euros que cuesta cada día la Suite Imperial, ya estamos tardando. Situada en lo más alto de la roja ciudadela que preside el complejo, esta suite de 950 metros cuadrados (casi, casi, como una piscina olímpica) tiene dos habitaciones equipadas con todo lujo de…

Vista de la bahía de la Concha con el monte Urgull y la isla de Santa Clara.

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