¡Explora Salmo 116, Corona y más!

¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. (Salmo 116, 12-13)

¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. (Salmo 116, 12-13)

Yo te busco de todo corazón: no permitas que me aparte de tus mandamientos. Mi alma se consume, deseando siempre tus decisiones. (Salmo 119, 10.20)

Yo te busco de todo corazón: no permitas que me aparte de tus mandamientos. Mi alma se consume, deseando siempre tus decisiones. (Salmo 119, 10.20)

Yo te busco de todo corazón: no permitas que me aparte de tus mandamientos. Conservo tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti. Me alegro de cumplir tus prescripciones, más que de todas las riquezas. (Salmo 119, 10-11.14)

Yo te busco de todo corazón: no permitas que me aparte de tus mandamientos. Conservo tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti. Me alegro de cumplir tus prescripciones, más que de todas las riquezas. (Salmo 119, 10-11.14)

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. (Salmo 103, 1-2)

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. (Salmo 103, 1-2)

Señor, escucha mi oración y llegue a ti mi clamor; no me ocultes tu rostro en el momento del peligro. (Salmo 102, 2-3a)

Señor, escucha mi oración y llegue a ti mi clamor; no me ocultes tu rostro en el momento del peligro. (Salmo 102, 2-3a)

Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste. Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, porque tu ley es toda mi alegría. (Salmo 119, 76-77)

Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste. Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, porque tu ley es toda mi alegría. (Salmo 119, 76-77)

Los que el Señor protege, vivirán, y su espíritu animará todo lo que hay en ellos: tú me restablecerás y me harás revivir. (Is 38, 16)

Los que el Señor protege, vivirán, y su espíritu animará todo lo que hay en ellos: tú me restablecerás y me harás revivir. (Is 38, 16)

¡Que no me olvide de ti, Ciudad de Dios! (Salmo 137, Antífona)

¡Que no me olvide de ti, Ciudad de Dios! (Salmo 137, Antífona)

Bendito sea el Señor, Dios de Israel; el único que hace maravillas. Sea bendito eternamente su Nombre glorioso y que su gloria llene toda la tierra. (Salmo 72, 18-19)

Bendito sea el Señor, Dios de Israel; el único que hace maravillas. Sea bendito eternamente su Nombre glorioso y que su gloria llene toda la tierra. (Salmo 72, 18-19)

El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo. (Salmo 85, 11-12)

El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo. (Salmo 85, 11-12)

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