Cristo de San Damián.  ¿No nos recuerda que todos nuestros sufrimientos, un día, serán transformados en gloria?  Digamos con San Francisco de Asís:«Sumo, glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para cumplir tu santo y verdadero mandamiento»  http://www.franciscanos.org/enciclopedia/moriceau.html

Cristo de San Damián. ¿No nos recuerda que todos nuestros sufrimientos, un día, serán transformados en gloria? Digamos con San Francisco de Asís:«Sumo, glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para cumplir tu santo y verdadero mandamiento» http://www.franciscanos.org/enciclopedia/moriceau.html

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