Vamos llegando en medio de un poniente dorado, el Océano brilla como una intensa llama y, poco a poco, lenta, la noche se derrama en la paz infinita del puerto abandonado. (Tomás Morales. Poemas del Mar). Foto by @Francoisebe.

Vamos llegando en medio de un poniente dorado, el Océano brilla como una intensa llama y, poco a poco, lenta, la noche se derrama en la paz infinita del puerto abandonado. (Tomás Morales. Poemas del Mar). Foto by @Francoisebe.

En medio del apretujamiento   Del calor de tantos   Te volviste hacía mi   Me besaste  Tu beso nos dejó solos  En la multitud  Hizo sin palabras  Las palabras  (Gioconda Belli)

En medio del apretujamiento Del calor de tantos Te volviste hacía mi Me besaste Tu beso nos dejó solos En la multitud Hizo sin palabras Las palabras (Gioconda Belli)

Desafiando del mundo, la aspereza, bendigo al cielo que me dió este claro sentido del amor y la belleza y en mis horas de triste desamparo, vuelvo la vista a mi interior, y encuetro siempre una luz, como potente faro. (Rosario Sansores)

Desafiando del mundo, la aspereza, bendigo al cielo que me dió este claro sentido del amor y la belleza y en mis horas de triste desamparo, vuelvo la vista a mi interior, y encuetro siempre una luz, como potente faro. (Rosario Sansores)

Silencio en los muelles en la paz bochornosa,  lento compás de remos, en el confín perdido  y el leve chapoteo del agua verdinosa  lamiendo los sillares del malecón dormido.  (Puerto de Gran Canaria - Tomás Morales)

Silencio en los muelles en la paz bochornosa, lento compás de remos, en el confín perdido y el leve chapoteo del agua verdinosa lamiendo los sillares del malecón dormido. (Puerto de Gran Canaria - Tomás Morales)

El poema es la noche  y un balancín en la azotea,  y yo,  ensayando decir cosas en voz baja.  Si ahora apagasen las luces de las calles,  y también las luces de los puentes  y las de las casas,  el pueblo se tornaría  solitariamente grande  trágicamente indefenso.  El poema es la noche,  la noche del pueblo,  el pueblo dentro de la noche en maravillosa harmonía,  y yo en la azotea,  sentado en el balancín,  dentro el pueblo y la noche,  ensayando decir cosas en voz baja. (Miquel Martí i Pol)

El poema es la noche y un balancín en la azotea, y yo, ensayando decir cosas en voz baja. Si ahora apagasen las luces de las calles, y también las luces de los puentes y las de las casas, el pueblo se tornaría solitariamente grande trágicamente indefenso. El poema es la noche, la noche del pueblo, el pueblo dentro de la noche en maravillosa harmonía, y yo en la azotea, sentado en el balancín, dentro el pueblo y la noche, ensayando decir cosas en voz baja. (Miquel Martí i Pol)

Tú en el alto balcón de tu silencio,  yo en la barca sin rumbo de mi daño,  los dos perdidos por igual camino,  tú esperando mi voz y yo esperando.    Esclavo tú del horizonte inútil,  encadenada yo de mi pasado.  Ni silueta de nave en tu pupila,  ni brújula y timón para mis brazos.    En pie en el alto barandal marino  tú aguardarías mi llegada en vano, yo habría de llegar sobre la espuma  en el amanecer de un día blanco... Josefina de la torre.

Tú en el alto balcón de tu silencio, yo en la barca sin rumbo de mi daño, los dos perdidos por igual camino, tú esperando mi voz y yo esperando. Esclavo tú del horizonte inútil, encadenada yo de mi pasado. Ni silueta de nave en tu pupila, ni brújula y timón para mis brazos. En pie en el alto barandal marino tú aguardarías mi llegada en vano, yo habría de llegar sobre la espuma en el amanecer de un día blanco... Josefina de la torre.

¿Ves esa vieja escuálida y horrible? Pues oye;aunque parézcate imposible,fue la mujer más bella entre las bellas;el clavel envidió sus labios rojos,y ante la luz de sus divinos ojos vacilaron el sol y las estrellas.  Y hoy...¿quién puede quererla?¿Quién un beso podrá dejar en su semblante impreso?¡Yo!, me dijo un extraño que me oía,yo que por ella en la existencia lucho,que soy feliz cuando su voz escucho...¡Esa vieja es la hermosa madre mía! (Julio Flórez)

¿Ves esa vieja escuálida y horrible? Pues oye;aunque parézcate imposible,fue la mujer más bella entre las bellas;el clavel envidió sus labios rojos,y ante la luz de sus divinos ojos vacilaron el sol y las estrellas. Y hoy...¿quién puede quererla?¿Quién un beso podrá dejar en su semblante impreso?¡Yo!, me dijo un extraño que me oía,yo que por ella en la existencia lucho,que soy feliz cuando su voz escucho...¡Esa vieja es la hermosa madre mía! (Julio Flórez)

"(...) Estábamos todos en el salón		  viendo la televisión, cuando en un rincón de la habitación había un libro abierto, que movía sus hojas		  aunque no hacía viento. El libro me llamaba con sus brazos abiertos, con las páginas abiertas de un cuento. Y en ese momento apagué la «tele»,		  encendí el libro y tan contento." Gloria Fuertes

"(...) Estábamos todos en el salón viendo la televisión, cuando en un rincón de la habitación había un libro abierto, que movía sus hojas aunque no hacía viento. El libro me llamaba con sus brazos abiertos, con las páginas abiertas de un cuento. Y en ese momento apagué la «tele», encendí el libro y tan contento." Gloria Fuertes

Por la ventana abierta   entra el cálido aroma del estío,   aroma y fruta y flor,   a mies dorada y pan recién cocido.   Por la ventana abierta   entra el amor desnudo, adolescente.   El mar en la mirada, azul y noche,   la semilla del beso entre lo dientes.   Ríos de luz y aromas me penetran   en esta madrugada de verano.   Como entonces, amor, y como siempre   vuelvo a ser flor y fruta entre tus manos. (Pino Betancor)

Por la ventana abierta entra el cálido aroma del estío, aroma y fruta y flor, a mies dorada y pan recién cocido. Por la ventana abierta entra el amor desnudo, adolescente. El mar en la mirada, azul y noche, la semilla del beso entre lo dientes. Ríos de luz y aromas me penetran en esta madrugada de verano. Como entonces, amor, y como siempre vuelvo a ser flor y fruta entre tus manos. (Pino Betancor)

Pero la más hermosa de todas las dudas  es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza  y dejan de creer  en la fuerza de sus opresores.  Bertolt Brecht

Pero la más hermosa de todas las dudas es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza y dejan de creer en la fuerza de sus opresores. Bertolt Brecht

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