Más arriba, más arriba, me elevo majestuosamente como una envoltura de caramelo a la deriva...más arriba Marge...más arriba he dicho ...quiero elevarme más allá que cualquier otro hombre, deseo mirar a las nubes con desdén, quiero mofarme de la creación divina y escupirle a la cara a ....ouchhhh...  Homero en paracaidas  https://www.youtube.com/watch?v=FcLVMKfadWY

Más arriba, más arriba, me elevo majestuosamente como una envoltura de caramelo a la deriva...más arriba Marge...más arriba he dicho ...quiero elevarme más allá que cualquier otro hombre, deseo mirar a las nubes con desdén, quiero mofarme de la creación divina y escupirle a la cara a ....ouchhhh... Homero en paracaidas https://www.youtube.com/watch?v=FcLVMKfadWY

LAS NUBES  Las nubes son almas de mujeres que perecieron ahogadas. Mentira. Las nubes son las ropas blancas que el viento se lleva de los alambres de los patios. También mentira. Porque -¿las nubes?- Naciones que hacen el mapa del cielo. Continentes países islas las manchas blancas de las nubes.  ¡oh! mi patria  Mi única patria.  Luis Vidales. Suenan Timbres.

LAS NUBES Las nubes son almas de mujeres que perecieron ahogadas. Mentira. Las nubes son las ropas blancas que el viento se lleva de los alambres de los patios. También mentira. Porque -¿las nubes?- Naciones que hacen el mapa del cielo. Continentes países islas las manchas blancas de las nubes. ¡oh! mi patria Mi única patria. Luis Vidales. Suenan Timbres.

Sin embargo  te advierto que estamos cosidos A la misma estrella Estamos cosidos por la misma música tendida De uno a otro Por la misma sombra gigante agitada como árbol Seamos ese pedazo de cielo Ese trozo en que pasa la aventura misteriosa	 La aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño  Vicente Huidobro. Altazor. Canto II.

Sin embargo te advierto que estamos cosidos A la misma estrella Estamos cosidos por la misma música tendida De uno a otro Por la misma sombra gigante agitada como árbol Seamos ese pedazo de cielo Ese trozo en que pasa la aventura misteriosa La aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño Vicente Huidobro. Altazor. Canto II.

Como un pájaro libre, de libre vuelo...

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Trepanada la piel de la montaña por un devorador animal que la muerde sin contemplación y succionando su verdor en ladrillos inertes...

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Vení...subíte a mi ilusión súper sport...  Astor Piazzola. Balada para un loco.

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Llevo la sombra por delante es mi escudo  A veces ella inventa otro cuerpo  Me refugio entonces bajo el árbol como un animal abandonado  Anise Koltz. Cantos de rechazo.

Llevo la sombra por delante es mi escudo A veces ella inventa otro cuerpo Me refugio entonces bajo el árbol como un animal abandonado Anise Koltz. Cantos de rechazo.

En otra madrugada, por vientos de ceniza, obedecí al latido de la alondra. El cielo no era cielo todavía.  ...No regresó conmigo la alondra persuasiva porque me desterró de su latido cuando el cielo fue luz de mediodía.  Maria Elena Walsh. Balada de la alondra persuasiva.

En otra madrugada, por vientos de ceniza, obedecí al latido de la alondra. El cielo no era cielo todavía. ...No regresó conmigo la alondra persuasiva porque me desterró de su latido cuando el cielo fue luz de mediodía. Maria Elena Walsh. Balada de la alondra persuasiva.

Un pato feo  Pero fue en el vuelo donde se explicó su brazo torpe: era un ala. Y el ojo un poco estúpido; aquella mirada estúpida se ajustaba a lo espacioso. Caminaba mal, pero volaba. Volaba tan bien que hasta arriesgaba su vida, cosa que era un lujo. Caminaba ridículo, con cuidado. En el suelo era un convaleciente.  Clarice Lispector. Para no olvidar. p 15.

Un pato feo Pero fue en el vuelo donde se explicó su brazo torpe: era un ala. Y el ojo un poco estúpido; aquella mirada estúpida se ajustaba a lo espacioso. Caminaba mal, pero volaba. Volaba tan bien que hasta arriesgaba su vida, cosa que era un lujo. Caminaba ridículo, con cuidado. En el suelo era un convaleciente. Clarice Lispector. Para no olvidar. p 15.

Mientras la oscuridad esperaba la luz, me fui de gaseosa a las nubes              secas de verano.  Heli Ramírez. Para morder el cielo.

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Yo te saludo pájaro de los hospitales pájaro del Manicomio pájaro de la Maternidad pájaro de la campana pájaro de la miseria pájaro de los cortes de luz Yo te saludo Fénix poderoso y te nombro Presidente de la autentica república de los pájaros y te regalo por adelantado la colilla de mi vida para que renazcas cuando yo esté muerto de las cenizas de aquel que era tu amigo  Jaques Prévert. Saludo al pájaro. Palabras.

Yo te saludo pájaro de los hospitales pájaro del Manicomio pájaro de la Maternidad pájaro de la campana pájaro de la miseria pájaro de los cortes de luz Yo te saludo Fénix poderoso y te nombro Presidente de la autentica república de los pájaros y te regalo por adelantado la colilla de mi vida para que renazcas cuando yo esté muerto de las cenizas de aquel que era tu amigo Jaques Prévert. Saludo al pájaro. Palabras.

... Y bruscamente el cielo se convirtió en algo donde uno podía caer. No era la fuerza de gravedad lo que me mantenía pegado a la tierra sino mi voluntad. Con las manos extendidas en el suelo, enterraba los dedos en la hierba blanda, mientras el cielo se volvía cada vez más profundo y más azul, y las nubes más lentas, hasta quedar todo en suspenso en un minuto de terror absoluto y de fascinación. Yo iba a caer en el cielo infinitamente.  José Saramago. Caer en el cielo.

... Y bruscamente el cielo se convirtió en algo donde uno podía caer. No era la fuerza de gravedad lo que me mantenía pegado a la tierra sino mi voluntad. Con las manos extendidas en el suelo, enterraba los dedos en la hierba blanda, mientras el cielo se volvía cada vez más profundo y más azul, y las nubes más lentas, hasta quedar todo en suspenso en un minuto de terror absoluto y de fascinación. Yo iba a caer en el cielo infinitamente. José Saramago. Caer en el cielo.

Elisenda exhaló un suspiro de descanso, por ella y por él, cuando lo vio pasar por encima de las últimas casas, sustentándose de cualquier modo con un azaroso aleteo de buitre senil. Siguió viéndolo hasta cuando acabó de cortar la cebolla, y siguió viéndolo hasta cuando ya no era posible que lo pudiera ver, porque entonces ya no era un estorbo en su vida, sino un punto imaginario en el horizonte del mar. Gabriel García Márquez. Un hombre muy viejo con unas alas enormes.

Elisenda exhaló un suspiro de descanso, por ella y por él, cuando lo vio pasar por encima de las últimas casas, sustentándose de cualquier modo con un azaroso aleteo de buitre senil. Siguió viéndolo hasta cuando acabó de cortar la cebolla, y siguió viéndolo hasta cuando ya no era posible que lo pudiera ver, porque entonces ya no era un estorbo en su vida, sino un punto imaginario en el horizonte del mar. Gabriel García Márquez. Un hombre muy viejo con unas alas enormes.

El Ángel Extraño. Se pasea a través del mundo, encontrando escenas banales, feas y crueles. Y en cada ocasión, roza con su ala a alguno de los actores de esa escena, que así se convierte en algo original, suave y gracioso.  Michel Tournier. El árbol y el camino.

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En el principio Eurínome, diosa de Todas las Cosas, danzó en dirección al sur, y el viento que se creaba a su paso pareció algo nuevo y distinto. Volviéndose, atrapó este viento del norte, lo frotó entre sus manos y he aquí que apareció la gran serpiente Ofión. Eurínome siguió bailando , su danza cada vez más y más salvaje, hasta que Ofión, invadido por la lujuria, se enrosco entre esos miembros divinos y se vio impelido a copular con ella.  Robert Graves. Los mitos Griegos, 1. p. 31

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Ah mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.  Vicente Huidobro. Altazor. Prefacio.

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Mi paracaídas se enredó en una estrella apagada que seguía su órbita concienzudamente, como si ignorara la inutilidad de sus esfuerzos... Tomo mi paracaídas, y del borde de mi estrella en marcha me lanzo a la atmósfera del último suspiro.

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...Hemos hablado con sus hijos en las paredes de la montaña y les escuchamos decir?       ¿Te imaginás todos los jóvenes       bajando con banderas y antorchas       a la gran ciudad       que brilla y duerme como un niño,       te imaginás?  John Galán Casanova. Ay Ya.

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No hago pájaros de papel porque, ya ves, te escribo én él. La palabra dicha es aire, es viento y neblina, un soplo de la ciudad. La palabra escrita es un pacto, un juramento. Es encontrarse entre las piernas de la sombra bajo el sol del medio día. Más que refugio.  Román Osorio árbol Libro IV

No hago pájaros de papel porque, ya ves, te escribo én él. La palabra dicha es aire, es viento y neblina, un soplo de la ciudad. La palabra escrita es un pacto, un juramento. Es encontrarse entre las piernas de la sombra bajo el sol del medio día. Más que refugio. Román Osorio árbol Libro IV

Sin embargo  te advierto que estamos cosidos A la misma estrella Estamos cosidos por la misma música tendida De uno a otro Por la misma sombra gigante agitada como árbol Seamos ese pedazo de cielo Ese trozo en que pasa la aventura misteriosa	 La aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño  Vicente Huidobro. Altazor. Canto II.

Sin embargo te advierto que estamos cosidos A la misma estrella Estamos cosidos por la misma música tendida De uno a otro Por la misma sombra gigante agitada como árbol Seamos ese pedazo de cielo Ese trozo en que pasa la aventura misteriosa La aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño Vicente Huidobro. Altazor. Canto II.

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